Foto: João Zinclar
Foto: João Zinclar

Numerosas investigaciones científicas demuestran los beneficios de la educación inclusiva para los/as estudiantes con y sin discapacidades

17/01/2017

El Instituto Alana, en asociación con ABT Associates, publicó en diciembre del 2016 – fecha fijada por la ONU como el Día Internacional de las Personas con Discapacidad – el “Resumen de evidencia sobre la Educación Inclusiva”. El documento sugiere que, en la mayoría de los casos, ambientes educativos que valoran la diversidad también promueven efectos positivos en el desarrollo académico de las personas sin discapacidad.

El documento analiza los resultados encontrados en 280 estudios realizados en 25 países y muestra que las personas sin discapacidad que estudian en aulas inclusivas tienen un número menor de opiniones prejuiciosas y son más receptivas a las diferencias.

Asimismo, el texto refuerza los evidentes beneficios que la educación inclusiva ofrece a los/as estudiantes con discapacidades. “Una gran recopilación de estudios señala que los alumnos que están incluidos desarrollan mejores habilidades de lectura y matemática, tienen índices de asistencia más elevados, son menos propensos a tener problemas de comportamiento y son más propensos a terminar la escuela secundaria que los alumnos que no se han incluido”, destaca.

Sin embargo, las familias todavía tienen dudas respecto a que la inclusión de personas con discapacidades podría afectar los/as compañeros/as de clase no discapacitados/as. “Pueden preocuparse de que las modificaciones o adaptaciones que requieren los alumnos con discapacidades en las aulas inclusivas dificultarán el aprendizaje de los alumnos no discapacitados”, da como ejemplo el documento. Las investigaciones en este campo, no obstante, han demostrado que, en la mayoría de los casos, la inclusión en clases de educación regular no perjudica, al contrario, puede ofrecer efectos neutrales o positivos para los logros académicos y sociales de los/as estudiantes sin discapacidad.

“Asistir a clase junto a un alumno con una discapacidad puede tener un impacto positivo sobre las actitudes sociales y las creencias de los alumnos no discapacitados. Un análisis de la literatura describe cinco beneficios de la inclusión para alumnos no discapacitados: menor temor de las diferencias humanas, acompañado por una mayor comodidad y conciencia (menor temor de las personas que se ven o se comportan en forma diferente); aumento de la cognición social (mayor tolerancia a los demás, comunicación más eficaz con todos los pares); mejoras en el concepto de sí mismo (mayor autoestima, condición percibida y sentido de pertenencia); desarrollo de principios morales y éticos personales (menos prejuicio, mayor receptividad ante las necesidades de los demás); y amistades cálidas y afectuosas (Staub & Peck, 1995).”

El análisis destaca también que para proporcionar una educación efectivamente inclusiva se requiere que, además de reunir a todos/as en las mismas aulas, los/as docentes y administradores de la escuela desarrollen múltiples abordajes pedagógicos para atender las necesidades individuales de cada estudiante con o sin discapacidad.

Lea el estudio completo en español, portugués o inglés.

Vea algunos hallazgos del análisis:

  • Estudios recientes concluyeron que, en la mayoría de los casos, el impacto sobre los alumnos no discapacitados que se educan en un aula inclusiva es positivo o neutro. En el 2007, investigadores de la Universidad de Mánchester analizaron 26 estudios realizados en los Estados Unidos, Australia, Canadá e Irlanda y concluyeron que la gran mayoría de estos análisis indicaron que los/as estudiantes sin discapacidad no sintieron ningún efecto o sintieron un efecto positivo en su desarrollo académico a causa de ser educados/as junto a estudiantes con discapacidades.
  • Un estudio del 2008, con estudiantes de 6º a 8º grado, en Chile, indicó que las/los estudiantes sin discapacidad que asistían a escuelas inclusivas manifestaron comportamientos menos prejuiciosos, condescendientes o compasivos hacia los/as estudiantes con síndrome de Down.
  • Un estudio australiano, realizado en el 2012, analizó las clases de escuelas primaria y secundaria y concluyó que las actitudes de los/as profesores/as eran cruciales para la práctica inclusiva eficaz. Los/as investigadores/as sugieren que las actitudes inclusivas de los/as docentes con respecto a apoyar a los/as estudiantes en sus necesidades de aprendizaje crearon las condiciones necesarias para fomentar la inclusión en la práctica, lo cual a su vez resultó en actitudes más inclusivas de otros/as profesores/as, familias y estudiantes.
  • Como adultas/os, las/los estudiantes con discapacidades que han sido incluidos/as son más propensas/os a inscribirse en la educación superior y a ser empleadas/os o vivir de manera independiente.
  • Los/as estudiantes incluidos/as eran 75% más propensos a obtener una credencial vocacional o académica que los/as que eran educados/as en clases especiales.
  • Un estudio con estudiantes del jardín de infantes encontró que las habilidades lingüísticas de las/los estudiantes con discapacidades se benefician sustancialmente de la oportunidad de asistir al preescolar con niños/as sin discapacidad.
  • Desde 1989, el porcentaje de estudiantes estadounidenses con discapacidades intelectuales que pasan el 40% o más de su día escolar en aulas con pares sin discapacidad creció del el 27% al 44%.

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