Hacia una educación inclusiva

source link Carolina -nombre que fue cambiado para resguardar la identidad del menor- tiene 16 años y nació con una condición genética muy poco conocida, pero esto no fue un obstáculo en su escolaridad primaria, que transcurrió sin complicaciones y con felicitaciones de sus docentes.

Sin embargo, las autoridades del colegio privado le hicieron saber a los padres de Carolina que “no se procedería a su matriculación” para el ciclo lectivo 2016. La familia no bajó los brazos y llevó el caso a la Justicia, donde se decretó una medida cautelar para la inscripción de la joven.

La institución persistió con su conducta, por lo que la Defensoría Pública de Menores e Incapaces promovió una nueva demanda de amparo para garantizar el derecho a la educación inclusiva y la continuidad de los estudios.

Este no es el único caso. Recientemente, la Justicia hizo lugar a una cautelar y ordenó la matriculación de una menor diagnosticada con trastorno generalizado del desarrollo.

Diario Judicial – 20/10/2017

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