“Las escuelas requieren reflejar la diversidad”, por Francisco Benavides

En el marco del lanzamiento del OREI, el Asesor Regional de Educación de UNICEF para América Latina y el Caribe (UNICEF/LACRO), Francisco Benavides, analiza los principales desafíos para el cumplimiento de una educación inclusiva en América Latina y el Caribe. En este ‘Espacio Abierto’, Benavides comenta las expectativas acerca del Observatorio Regional de Educación Inclusiva (OREI), que tiene la UNICEF/LACRO como una de sus organizaciones promotoras. “De esta manera se contribuye a la formación de una opinión pública mejor informada, responsable y crítica. Pero además se promueve la activa participación en la discusión de asuntos relacionados con la educación regional, así como el acercamiento con las autoridades educativas demandando el esclarecimiento de sus políticas y acciones”, afirma.

¿Cuál es la importancia del OREI y cuáles serán sus roles principales? ¿Qué expectativas usted tiene respecto al observatorio?
Incidir en las políticas públicas sobre la educación a través de la reflexión, la crítica independiente y el diálogo con las autoridades educativas son tareas importantes en nuestro continente. Aportar evidencia sobre soluciones posibles también. Por eso el lanzamiento del OREI constituye un hecho fundamental para la lucha por el derecho a una educación inclusiva y relevante (sobre todo dando énfasis a la educación secundaria). Este espacio constituye una instancia social de vigilancia de los temas de desarrollo educativo, especialmente de las políticas gubernamentales en el sector.

De esta manera se contribuye a la formación de una opinión pública mejor informada, responsable y crítica. Pero además se promueve la activa participación en la discusión de asuntos relacionados con la educación regional, así como el acercamiento con las autoridades educativas demandando el esclarecimiento de sus políticas y acciones.

En relación a los roles que esperamos desempeñe:

1) Reproduzca material de comunicación (de prensa o de investigaciones) basado en fuentes fidedignas que traten sobre el derecho de la educación con inclusión.
2) Sistematice información pública sobre aspectos del derecho a la educación con inclusión.
3) Denuncie prácticas y políticas del Estado y de grupos de la sociedad civil que atenten contra el derecho de le educación, sobre todo de grupos vulnerables.
4) Movilice organizaciones e instituciones de la sociedad civil para producir críticas y análisis sobre la situación educativa en la región.
5) Establezca canales de comunicación con gobiernos e instituciones internacionales para plasmar en propuestas concretas los análisis provenientes desde el OREI.
6) Propicie debates, consensos y propuestas sobre diversos aspectos de la realidad educativa, además de promover la participación ciudadana y la generación de nuevas propuestas en beneficio de la educación.

¿Cuáles son, en tu mirada, los principales desafíos para la realización de una educación verdaderamente inclusiva en América Latina y el Caribe?
Uno de los desafíos y retos para lograr una verdadera educación inclusiva tiene que ver con la capacidad de los sistemas educativos para responder a la diversidad de las y los estudiantes. Sin una oferta educativa que no responda a las individualidades de las niñas, niños y adolescentes, no se puede asegurar una educación de calidad que sea pertinente para todos y no sólo para ciertos grupos. Las escuelas requieren reflejar esta diversidad, siendo diferentes las unas de las otras y siendo producto de su adaptación promover el máximo aprendizaje y desarrollo de cada persona, como un medio equitativo para una educación de calidad, sin ningún tipo de discriminación.

Otro desafío se relaciona con el peligro de que las escuelas, sus directivos, las autoridades educativas, y los propios padres y madres de familia, busquen establecer por sobre todas las cosas, procesos estandarizados que conduzcan a una serie de presiones que excluyen y discriminan a muchos estudiantes. Existe el peligro de que el acceso desigual a la tecnología y otros recursos profundice las diferencias entre grupos de estudiantes, lo que puede llegar a consolidar procesos de exclusión social existentes. Encontrar un balance entre estándares y flexibilidad, es decir entre “tener un norte claro de hacia dónde se quiere ir” y “cómo adaptarse para lograrlo” es el mejor camino para alcanzar una educación relevante e inclusiva. Encontrar fórmulas para la justa y suficiente distribución de los recursos en un reto que requiere ser resuelto en nuestra región sin mayor retraso.

Un tercer reto estructural es el riesgo de la violencia y las acciones de grupos armados que amenazan a la escuela como un espacio seguro para el aprendizaje. La existencia de grupos criminales que atraen a jóvenes fuera de las escuelas tiene consecuencias sociales y económicas profundas que mantienen y reproducen la exclusión social y educativa. Y esta realidad evoca un desafío que va más allá de la esfera educativa: la pobreza y las desigualdades crecientes en América Latina y el Caribe. Mientras no haya un mercado laboral sin segmentación y una sociedad con gobiernos que busquen y logren activamente medidas para aumentar la equidad, difícilmente el sistema educativo podrá lograr todos sus objetivos.

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